Ocupados, radiantes, llenos de amor: celebrando el éxito.
- Nancy Jalowiecki, Ed.S., M.Ed
- hace 3 días
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“El amor es amor. Y cada forma de amor hace del mundo un lugar más bello.”
Junio es un mes ajetreado, lleno de emoción en muchos ámbitos. Es un tiempo para honrar la libertad y celebrar el amor en todas sus formas: romántico, elegido, familiar y divino. Es el Mes del Orgullo, y celebro junto a familiares, amigos y compañeros el valor que se necesita para vivir como uno realmente es, para amar a quien uno ama y para encontrar alegría y plenitud al aceptarse a uno mismo en su totalidad.
Para mí, junio es un mes increíblemente ajetreado. Estoy ordenando mi aula y mi espacio de trabajo, regalando plantas y dando por finalizado el año escolar. Junto con mis colegas, organizamos fiestas y asistimos a las graduaciones para reconocer los logros de nuestros estudiantes. Al celebrar los logros de los demás, también nos celebramos a nosotros mismos. Las familias desempeñan un papel fundamental en esta culminación, ya que todos nos reunimos para honrar a nuestros hijos y reconocer todo el progreso que han logrado a lo largo del año escolar.
Como madre y maestra, en honor a todas las familias con las que he tenido el privilegio de trabajar, he creado las "3 R de la crianza". Me complace poder compartirlas con ustedes.
Las 3 R de la crianza:
1- Realista
Como padre o madre, es importante ser realista. Esto significa reconocer que la vida es un viaje de experiencias que nos enseñan. Nadie es perfecto, ni como padres ni como hijos, pero nuestro amor sí puede serlo. El amor, sencillamente, fue, es y siempre será perfecto. Cuando expresas ese amor con paciencia y constancia, tu hijo se siente aceptado tal como es. Le demuestras que estás presente, tanto emocional como físicamente, y que tu apoyo es incondicional, pase lo que pase.
2- Recompensante
Estar presente para tus hijos puede ser una de las experiencias más gratificantes para ambos. Alégrate con la sonrisa de tu hijo. Deja que te llene el corazón de gratitud. Esto alimenta tu alma y eleva tu espíritu. Ser padre o madre es un regalo de amor, responsabilidad y valentía. Como padres, entendemos que estamos aquí temporalmente y que la vida se mueve en ciclos: algunos momentos nos pondrán a prueba, mientras que otros nos traerán alegría y risas. Sin importar por lo que esté pasando tu hijo, estar a su lado le transmite un poderoso mensaje: "Siempre estaré aquí para ti".
3- Relaciones
La conexión satisface nuestra necesidad de pertenencia, arraigada en la fe, la empatía, la comprensión y el amor. Puede que no siempre estés de acuerdo con las decisiones de un hijo, pero tu amor permanece constante, como el río que alimenta el océano. Esa constancia genera confianza, y el apoyo que tu hijo necesita para triunfar en la vida. Cuando decides no tomarte las cosas personalmente y, en cambio, actúas con el corazón y con respeto, tu relación con tus hijos se convierte en una aventura significativa y gratificante para ambos.
Nuestros hijos son seres únicos, que vienen a experimentar, aprender y crecer a su manera. No somos perfectos, ni ellos tampoco; pero nuestro amor sí lo es. Cuando elegimos creer en ellos, no juzgarlos y acompañarlos en cada etapa de la vida, saben: «Estoy aquí para ti, siempre, y te amo incondicionalmente».





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